Blue Origin, la compañía impulsada por Jeff Bezos, CEO de Amazon, lanzó el pasado jueves con éxito su cohete New Glenn, con dos naves espaciales para la NASA, destinadas a marte, y que posteriormente aterrizó con precisión. Un logro que, hasta ahora, sólo había logrado SpaceX, la compañía de Elon Musk. De esta forma, la pugna entre ambos magnates por el negocio espacial entra en una nueva fase. Una carrera espacial, con perfiles claros en los ámbitos industrial y financiero, en la que se baten dos de los hombres más ricos del mundo, con el respaldo de los principales grupos inversores y tecnológicos.
