
Lo que casi nunca consiguen los políticos lo pudieron los niños. El Parlament de Catalunya mostró este miércoles su cara más amable con un abrumador consenso para proteger los patios escolares. Todos los grupos parlamentarios aprobaron por unanimidad una modificación de ley para que el ruido de los patios escolares no sea considerado contaminación acústica. Tras meses de conflictos entre vecinos y escuelas, especialmente en algunas zonas de Barcelona, donde incluso se prohibieron actividades, la política salió esta vez al rescate de los derechos infantiles. “Estamos hablando de niños, no de tráfico, industrias o maquinaria”, coincidieron los representantes de los diferentes partidos que defendieron en el atril el cambio legislativo. El aplauso generalizado que cerró la votación favorable, con todos los diputados dirigiéndose a la comunidad educativa que impulsó la modificación presente en el Parlament, tuvo un efecto reparador.
