Fue durante años el estadio más grande del Reino Unido, hasta que lo desbancó el londinense Wembley. Old Trafford, bautizado en su día como el “teatro de los sueños”, ha sido durante 115 años la sede de un club legendario como el Manchester United. Su propietario, el ingeniero multimillonario, Jim Ratcliffe, que nació en la pequeña localidad de Failsworth al norte de Mánchester, no entiende cómo “el club de fútbol más grandioso del mundo” no tiene un símbolo de la dimensión del Bernabéu o del Camp Nou.
