Fue el partido del año y estamos en marzo. ¿Habrá otro con una carga más épica que este duelo de octavos de final de Champions, de ataques incontables, fulminantes, hasta la extenuación, hasta el heroísmo de los porteros, hasta la tanda de penaltis, hasta que los jugadores no podían ni andar después de correr toda la noche campo arriba y abajo persiguiendo el gol? El Paris Saint-Germain se impuso en todos los capítulos. Por juego y ocasiones. Venía de perder 0-1 en el Parque de los Príncipes tras producir una vendaval sobre su adversario, que solo disparó una vez en París. En el global de la eliminatoria, hasta la tanda de penaltis, superó al Liverpool en 14 remates a puerta contra cuatro. Que Darwin y Jones fallaran sus penaltis a manos de Donnarumma hizo justicia al equipo que dirige Luis Enrique, responsable del primer triunfo francés en Anfield en un encuentro de eliminatorias de la UEFA.
