José Romera tenía seis años cuando se dio por finalizada la Guerra Civil, aunque para él y su familia de Terque (Almería) el hambre y la miseria se prolongó durante muchos años más. “Teníamos frutales, molíamos trigo en el molino y en la vega sembrábamos otros cultivos, pero venían los cabecillas del pueblo, pistola en mano, y la Guardia Civil y te lo quitaban”, expone este nonagenario almeriense, que con 14 años se convirtió en el hombre de la casa al morir su padre de hambre. A partir de ahí tuvo que ingeniárselas para sortear la represión franquista y sacar adelante a su familia.
