Este martes era un día clave para el futuro de la marca de agua embotellada más célebre en Francia, Perrier. Un tribunal tenía que decidir si prohibía su venta y le quitaba la etiqueta de “agua mineral natural”, como exigía una organización de consumidores, que presentó una denuncia tras revelarse que se habían comercializado aguas supuestamente “puras” pero que habían sido tratadas previamente para prevenir la contaminación, algo que no permite la ley.
