“¡Traidores!, ¡traidores!” ha sido la consigna más escuchada en la Cámara de Diputados en las últimas horas. Los legisladores han aprobado en lo general y en lo particular, a toda marcha la nueva Ley de Aguas de la presidenta Claudia Sheinbaum. Las múltiples jornadas de protesta que han colapsado carreteras, garitas y puentes fronterizos y aduanas en todo el país, han sido estériles. La norma que ha sido calificada por sus críticos como “el último clavo al ataúd del campo mexicano”, ha sufrido cambios cosméticos que no atienden las demandas, han sostenido los agricultores. El Frente Nacional para el Rescate del Campo, que agrupa varias asociaciones críticas con la reforma, ha reactivado la protesta en varios puntos estratégicos del país y se preparan para recrudecer las movilizaciones al momento de su aprobación en el Senado, a donde se discutirá este mismo jueves. Los agricultores han adelantado la presentación de amparos contra la norma. Mientras, sigue latente el amago de sitiar el Zócalo de Ciudad de México, que recibirá el sábado a la mandataria mexicana y a sus seguidores, para celebrar siete años de la llegada al poder de Morena.
